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    Obesidad infantil: Datos y cifras

    5 months ago

    La Organización Mundial de la Salud define la obesidad como “la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede perjudicar la salud”, y según cifras difundida por la OMS, en los países en desarrollo con economías emergentes, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30%.

    Además, lamentablemente, la obesidad infantil está asociada a diversas complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades de forma prematura, entre ellas, las más comunes son diabetes y cardiopatías.

    Según cifras de la OMS, si no se interviene en la alimentación y hábitos saludables de los lactantes y niños pequeños obesos, probablemente, mantendrán esa condición hasta la edad adulta.

    Empeorando más el escenario, Si se mantienen las tendencias actuales, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025.

    Consecuencias de la obesidad infantil

    Considerando lo anterior, es importante tener conocimiento de todas las consecuencias que puede traer la obesidad o sobrepeso en los niños.

    Según la OMS, en los lactantes o niños con obesidad se ve aumentado el riesgo de desarrollar problemas de salud como:

    • Cardiopatías.
    • Resistencia a la insulina (con frecuencia es una señal temprana de diabetes inminente).
    • Trastornos osteomusculares (especialmente artrosis, una enfermedad degenerativa muy discapacitante que afecta las articulaciones).
    • Algunos tipos de cáncer (endometrio, mama y colon).
    • Discapacidad.

    Factores que pueden agravar el problema

    Muchos aspectos pueden agravar el riesgo de que los niños padezcan de sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, según explica la OMS, si la madre sufre de diabetes gestacional, podría darse lugar a un mayor peso del recién nacido y así aumentar las posibilidades de tener obesidad en el futuro.

    Es por ello que la alimentación saludable y nutritiva de los lactantes y niños pequeños es crucial. “La alimentación del lactante con alimentos hipercalóricos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal es uno de los principales factores que propician la obesidad infantil”.

    Además, la actividad física de los niños se ve cada vez más reducida, pues una sociedad como la actual, urbanizada y digitalizada, ofrece menos posibilidades para realizar actividad física a través de juegos saludables. “Además, el sobrepeso o la obesidad reducen las oportunidades de los niños para participar en actividades físicas grupales. Consiguientemente, se vuelven menos activos físicamente, lo que los predispone a tener cada vez más sobrepeso”.

    ¿Cómo prevenir el sobrepeso y obesidad en los niños?

    Existen una serie de posibilidades para prevenir el sobrepeso y la obesidad. Por ejemplo, según la OMS, un aspecto fundamental de prevención son el entorno, escuelas y comunidades, “pues condicionan las decisiones de los padres y los niños, y pueden hacer que los alimentos más saludables y la actividad física regular sean la opción más sencilla (accesible, disponible y asequible), previniendo, así, la obesidad”. 

    En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud plantea una serie de recomendaciones para evitar la obesidad en los niños, en todas sus etapas.

    En el caso de los lactantes y los niños pequeños, la OMS recomienda:

    • El inicio inmediato de la lactancia materna durante la primera hora de vida.
    • La lactancia exclusivamente materna durante los seis primeros meses de vida.
    • La introducción de alimentos (sólidos) complementarios nutricionalmente adecuados e inocuos a los 6 meses, manteniendo al mismo tiempo la lactancia materna hasta los 2 años o más.

    Tales alimentos complementarios deben ser ricos en nutrientes y deben ser consumidos en cantidades adecuadas. “A los 6 meses, deben introducirse en pequeñas cantidades, que aumentarán gradualmente a medida que el niño crezca. Los niños pequeños han de tener una alimentación variada que incluya alimentos como la carne, las aves, el pescado o los huevos, que deben tomar tan a menudo como sea posible”.

    Deben evitarse alimentos complementarios ricos en grasas, azúcar y sal.

    Por otra parte, los niños en edad escolar y los adolescentes deben:

    • Limitar la ingesta energética procedente de grasas y azúcares.
    • Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos.
    • Realizar actividad física con regularidad (60 minutos al día).

    Finalmente, un aspecto muy importante es el rol que puede cumplir la industria alimentaria para reducir la obesidad y sobrepeso infantil. En ese sentido, la OMS recomienda:

    • Reducir el contenido de grasa, azúcar y sal en los alimentos procesados para lactantes y niños pequeños.
    • Asegurar la disponibilidad de opciones saludables y nutritivas que sean asequibles para todos los consumidores.
    • Realizar una promoción responsable dirigida a los padres de los lactantes y los niños.